La quinta dimensión se utiliza para establecer paralelismos, lo que permite crear y analizar escenarios históricos
A veces es importante saber cómo era la cueva en otro periodo, como el Paleolítico, el Neolítico o la época del descubrimiento. Para poder saberlo, se integra información de estudios de paleoclimatología, geología, geomorfología, arqueología, palinología, microscopía, dataciones, análisis isotópico y de oligoelementos.
Los modelos 5D necesitan combinar múltiples líneas de evidencia obtenidas a partir de estos análisis y permiten crear una imagen completa de cómo una cueva y su entorno han cambiado a lo largo de miles de años.
Este enfoque interdisciplinar es fundamental para comprender la historia de la cueva, las fluctuaciones climáticas y las interacciones humanas en su interior. Estos escenarios pueden simular distintos parámetros, como si entraba luz natural o si era un lugar adecuado para vivir.
En esta dimensión se incorporan los datos de dimensión social y cultural. Es decir, que además de las tres dimensiones espaciales (alto, ancho y profundidad) y la dimensión temporal (cambios a lo largo del tiempo) se incluyen estas dos variantes que añaden información sobre la relación de la cueva con las personas y la sociedad.
En esta dimensión ofrecemos: