La cuarta dimensión incorpora al modelo de cueva la variable temporal, es decir, cómo evolucionan los parámetros.
Algunos parámetros se controlan continuamente mediante sensores, como la temperatura, la presión, la humedad o la dirección e intensidad del viento, pero otros necesitan campañas periódicas de captura de datos, como el deterioro asociado a los microorganismos, el agua y otros factores ambientales.
En este caso, la fotogrametría de alta resolución es clave para controlar hasta el más pequeño cambio (hasta 1,2 micras de tamaño de píxel).